¿Has probado la práctica de Mindfulness en familia?

Las sesiones de Mindfulness en familia son unas de mis favoritas. Son sesiones preciosas en las que un padre, una madre (o ambos) y sus hijos, vienen conmigo a aprender la práctica y a conocer en qué consiste la atención plena.

Son sesiones muy personalizadas. Las organizo “a la carta”, según sea la frecuencia con que se puede asistir, las edades de los niños, sus características particulares… y también los intereses personales de los padres a la hora de demandar esa práctica.

Así, hay padres que desean practicarlo en familia porque ellos mismos lo practican pero no saben cómo hacerlo con sus hijos; hay padres que desean aprender junto con sus hijos; hay quien busca en Mindfulness una alternativa a una terapia familiar, para mejorar las relaciones familiares. Es decir, hay de todo.

meditacion en familia

En cuanto a lo que vemos en las sesiones, también depende de cada caso, y por supuesto depende del número de sesiones que hagamos. Siempre se comienza desde el principio mostrando los cuatro ejes de Mindfulness: respiración, sensaciones físicas, emociones y pensamientos. Pero a partir de aquí, las variaciones son infinitas. Hay familias que prefieren centrarse en gestión emocional, mientras que otras desean conocer mejor lo que se conoce como las actitudes Mindfulness:

  • No juicio
  • Aceptación
  • Paciencia
  • Confianza
  • Mente de principiante
  • Soltar las expectativas
  • Dejar ir, ceder

En otro post hace unos cuantos meses ya hablaba de una experiencia con una familia que fue muy interesante, y muy emocionante para mi. Al final, hicimos entre los cuatro un mural con lo que había sido para cada uno. Resultó muy emotivo.

mindfulness en familia

Uno de los aspectos más interesantes de estas sesiones es que, aunque el interés inicial es que los niños aprendan, al final aprenden más los padres. Los padres en estas sesiones están en el “mismo nivel” que sus hijos. Es decir, han de practicar todos los mismos ejercicios, y han de respetar todos las mismas normas. La norma más importante es la de escuchar sin interrumpir al otro y sin juzgar, aceptando lo que el otro dice. ¡Ay! ¡Qué difícil es esto para muchos padres! Curiosamente muchos padres se dan cuenta de que lo que más les enfada de sus hijos son efectivamente sus propios “defectos”. Y en el caso de muchos niños en teoría impulsivos, durante las sesiones muchos padres se dan cuenta de su propia impulsividad.

La otra norma fundamental es la confidencialidad. Lo que se comparte en la sesión de Mindfulness no puede salir de ahí, salvo que decida hablar cada uno de lo suyo particular. No es aceptable que algo que comenta por ejemplo un niño, luego trate de ser investigado en casa por su padre, salvo que el niño saque el tema. De este modo se garantiza la confianza, y el espacio de Mindfulness se convierte en un espacio sagrado en un tiempo sagrado.

Simplemente porque la hora que se pasa en familia es agradable y serena, merece la pena probarlo.

Insisto: son mis favoritas

 

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Publicado en coach, familia, Meditación, Mindfulness

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